Amigoniano en clave de resurrección

Con ocasión de la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium del Papa Francisco hemos de sentirnos alegres y honrados de tener un fundador como el padre Luis Amigó que no era un hombre de cara de ‘Viernes Santo’, triste, amargado… sino que tenía un rostro de Domingo de Pascua de resurrección. Siempre cercano, misericordioso, alegre, a pesar de los cansancios y agites de los que era víctima en su diario vivir.

No es sino acercarnos a su biografía para ver esas facetas de alegría cuando realizaba su apostolado en las cárceles, con los desamparados, el estar con los más pobres y excluidos. No es casualidad que la Iglesia cuando lo nombre Venerable haya dicho que era un Gigante de la Santidad. Podemos pues sus hijos e hijas estar alegres y transmitir esa felicidad con un estilo auténtico, adaptado a nuestras realidades y nuestras poblaciones.

Su mensaje aun nos cala hondo pues ha sido revolucionario y sigue vigente, siempre puso en práctica su pensamiento social, enraizado en las carencias y necesidades de las poblaciones más desfavorecidas, en su trabajo diario atraía a cientos de jóvenes que se identificaban con su pensamiento y sus obras. Nosotros que hemos heredado su legado debemos salir al encuentro de todos aquellos que padecen, que están en desventaja, que sufren a causa de las desigualdades sociales porque estamos atravesando. Llevemos alegría y seamos verdaderos agentes de transformación social y cultural a todos que sacamos de las calles, que recuperamos de la drogadicción, seamos oasis misericordia y de agua viva que haga que vuelvan al redil de Buen Pastor, así vamos más allá, como el padre Luis nos enseñó.