¡Anécdotas con sabor amigoniano!

JMJ Panamá

Nuestra experiencia comenzó desde el momento en el cual empezamos a realizar actividades (económicas y espirituales) en pro del encuentro internacional de Juventud amigoniana y la JMJ. Se hizo realidad el día 17 de enero de 2019, cuando tomamos el vuelo hacia Panamá y finalizo el 31 del mismo mes, cuando regresamos a casa con experiencias inolvidables, nuestra fe más fortalecida que nunca, con nuevos amigos y con la expectativa de vivir la experiencia amigoniana en el presente de nuestras vidas.

Al aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Tocumen -Panamá- nos encontramos con jóvenes de todas partes del mundo, con diferentes idiomas y culturas que llegábamos ahí por una misma razón “el llamado a reconocer que somos hijos de Dios”. Desde ahí se sentía la energía de la JMJ con cantos, alabanzas, conversaciones, oraciones e intercambio de culturas entre todos los que esperábamos allí. No faltaron las selfis, los medios de comunicación y la admiración, de los funcionarios y transeúntes del aeropuerto ante nuestras consignas, lemas y cánticos, que resuenan aun en nuestros oídos “Pastoral Juvenil Amigoniana: fuerza juvenil que transforma corazones”.

El encuentro internacional de Juventud Amigoniana, lo realizamos en el centro vocacional Chapala; allí experimentamos el verdadero significado de la fraternidad, pues la comunidad religiosa local, los hermanos y hermanas religiosos de Centro América, se fajaron en atenciones, hasta los más sencillos detalles hablaban de su hospitalidad, servicio y sencillez para con nosotros; fue una verdadera enseñanza que ha quedado grabada en nuestros corazones para siempre.

En dicho encuentro compartimos con personas de diferentes países como: España, Alemania, África, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, México y Guatemala; todos con el tinte amigoniano. Fue un espacio donde pudimos compartir y conocer las personas de dichos países y realizar un intercambio cultural, espiritual y deportivo que nos fortaleció y nos terminó de preparar para la JMJ. La experiencia que se vivió allí fue algo inexplicable, se vio reflejado el amor con que trabajamos para conseguir dicho objetivo y el participar en las actividades con otras delegaciones nos dio paso para estar con el hermano. Cada uno de los días estaba asignado a un Continente, esto nos permitió enriquecer nuestra espiritualidad y al mismo tiempo reconocer la grandiosidad del mensaje del Señor, que supera idiomas, razas, fronteras, culturas y que es capaz de hacerse tangible en todo corazón dispuesto a recibirlo.

A nuestra delegación se le asignó el primer día, llamado “El señor me llama”.  Desde las primeras horas de la mañana, empezamos esta tarea encomendada: la temática a cargo de la Hermana Nury Edith Marín con sus muchachos, se centró en los distintos llamados que el Señor hace hoy concretamente en nuestra Tierra Latinoamericana.   Allí no faltó el vestuario, escenografía, música de fondo y demás signos y elementos dinamizadores propios de nuestra pastoral amigoniana. En horas de la tarde, el Padre Sandro Castaño y su equipo de trabajo dieron inicio a los juegos deportivos:  escenario propicio para intercambiar sonrisas, lemas, consignas, alegrías ante los partidos ganados y tristeza ante la pérdida de los puntos, pero sobre todo lo más significativo fue el entusiasmo, organización, alegría de la delegación Alemana, a la cual no fue obstáculo el idioma, pues se las ingeniaron para hacer de esta experiencia un espacio de crecimiento en la amistad.

Iniciando la noche, llegó el momento de la Eucaristía, en la cual celebramos la riqueza de la cultura: fue un momento de profundidad espiritual, marcada por cantos apropiados, signos, participación de los jóvenes y alabanza propia de nuestra cultura; finalizamos cantando desde nuestro interior “Alma Misionera”, pues a eso es que el Señor nos llama, para ser su instrumento en el aquí y en el ahora, así lo reafirmó el Papa.

Ya entrada la noche, se abrió el espacio cultural, el mismo que fue un derroche de creatividad y folclor, la Zona Caribe comandada por la Hermana Emy Reyes se fajó:  hasta el carnaval de Barranquilla tuvo lugar allí, el Sur-Occidente desde Popayán hasta Buenaventura no se quedó atrás; las tradiciones religiosas, el sabor de la caña y las cocadas de Rosarito no faltaron, todo con el objetivo de trasmitir la belleza de nuestra tierra colombiana. Seguidamente salió a escena la zona Andina: el pasillo, joropo y el talento de los jóvenes en baile llanero, fue admirado, cuidaron los más mínimos detalles para sacar adelante su encomienda. No podía faltar la alegría de los paisas, quienes no solo bailaron; entregaron como signo de hospitalidad sus ponchos, carrieles, sombreros a los religiosos y laicos coordinadores de las distintas delegaciones, gesto aplaudido y admirado por quienes vivimos la experiencia.

Después de degustar la gastronomía colombiana, no fuimos a dormir, dispuestos y preparados para la sorpresa de los demás continentes que no se quedaron atrás; todos dieron lo mejor de sí para sacar adelante esta experiencia donde los jóvenes fuimos los protagonistas.

Esta jornada fue un espacio propicio para reafirmar nuestra fe bajo la espiritualidad amigoniana que nos identifica, pues, como zagales del Buen Pastor, disfrutamos con gozo la alegría del compartir.

Luego le dimos apertura a la Jornada Mundial de la Juventud con el Papa Francisco: un momento único, lleno de esperanza y aprendizajes, con el lema HÁGASE EN MI SEGÚN TU PALABRA, que refleja el amor misericordioso de Dios a través de nuestras acciones. Esto nuevamente nos abrió camino hacia otro horizonte, pues las palabras del Papa se dirigían a una iglesia joven y para los jóvenes, una iglesia que lucha y que trabaja por el bienestar, donde su parte vital es la alegría que irradiamos cada uno de nosotros.

Cada momento vivido fue una oportunidad que gracias a Dios pudimos tener. El mensaje que nosotros somos el presente, nos invita a seguir caminando con un corazón firme y convencido de la voluntad divina, nunca desfallecer de nuestros sueños y alcanzar todo lo que nos propongamos. También debemos pedir la intercesión de la inmaculada Virgen María, para que sea ella la que interceda por nosotros. El Papa, con sus palabras fue preciso: hacer las cosas con pasión. Creemos que esta es la primera etapa para construir un mundo mejor.

Finalmente es preciso agradecer a los religiosos y religiosas que con tanto empeño y dedicación hicieron posible esta experiencia, somos conscientes de la responsabilidad que asumieron al encargarse de nosotros, por ello total gratitud, porque nos fuimos con las maletas a medio llenar y regresamos con ellas llenas del regalo más sinigual: la vida en escala cromática que se torna multicolor con los recuerdos que se estacionaron en cada uno de nosotros.

“No importa las diferencias, jueguen por un sueño en común y ese sueño es Cristo”

Atentamente:

Delegación Colombia

Encuentro Internacional JUVAM

Y JMJ 2019