Camino teológico laical

¿Cómo ser una comunidad laical activa y comprometida en la construcción del Reino de Dios, en un mundo secularizado, pluralista, desde una perspectiva liberadora y profética? Esta y muchas otras preguntas se abordan en los diferentes seminarios que se programan en la Facultad de Teología de la Universidad Católica Luis Amigó sede Medellín, evento que se realiza periódicamente y al cual tiene acceso toda la comunidad académicas y la Familia Amigoniana de toda la Regional Antioquia.

Los diferentes panelistas invitados trataron temas muy diversos pero todos coincidieron en afirmar que el laicado hoy tiene mucha preponderancia y que sus actuaciones hacen la diferencia para muchas comunidades que requieren sus talentos, gracias y profesiones. Este encuadre permitirá encontrar la contribución efectiva que se hace desde el laicado a la construcción del Reino en medio del mundo actual, con todas sus luces y sombras.

Por lo anterior es necesario dar gran importancia al papel que juegan los laicos en el desarrollo de la historia de la humanidad, y por supuesto, en la historia de la salvación. El ser conocedor de primera mano de los elementos y de las situaciones de tipo seglar que se presentan, le otorga un lugar privilegiado en las cosas del mundo.

El sentido original y bíblico de la palabra laico nace en la raíz griega laos, que significa pueblo. En el Antiguo Testamento se hacía referencia al pueblo elegido por Dios, en contraposición a los pueblos paganos, y no al pueblo común. Laico significa lo mismo que los términos bíblicos discípulo, hermano, santo, cristiano. Por tanto, la igualdad fundamental entre todos los creyentes y bautizados es anterior a cualquier diferenciación que posteriormente se haya hecho entre los términos clérigo y laico.

Formas de asumir el laicado

Se presentan varias formas de asumir el laicado, en particular, dos:

  • El laico de tipo pasivo, quien acepta las disposiciones del clero sin mayores problemas y sin hacer preguntas, no tiene conciencia de su papel en el desarrollo de la Iglesia, no asume responsabilidad ni adquiere compromiso alguno; su único objetivo es ser “buen cristiano”, cumplir con lo mínimo que se pide.
  • Otro es el laico de tipo comprometido, quien vive su fe de manera responsable, participa activamente de la liturgia, tiene sentido de pertenencia, es líder y empuja transformaciones en la Iglesia, igual que en la sociedad, comenzando por su comunidad más cercana; quiere vivir su vida con coherencia cristiana y con actitud crítica propositiva. En esta última forma de asumir la condición de laico se halla el sustrato para la conformación de comunidades laicales de vida.

La invitación es a que los Amigonianos seamos del tipo laical comprometido con la misión legada por el Padre Luis Amigó y Ferrer. Pues, allí tenemos una misión compartida con ambas Congregaciones, así vamos más allá.