El Buen Pastor inspirador permanente

Para la Familia Amigoniana la frase “Doy mi vida por las ovejas” (JN. 10, 15). Constituye el quicio espiritual sobre el que giró la vida del venerable padre Luis Amigó, quien, después de entregarse sin reservas al desempeño de su ministerio como capuchino, fundador y obispo, encargo a sus hijos e hijas: “Vosotros, a quienes Él ha constituido zagales de su rebaño, sois los que habéis de ir en pos de la oveja descarriada, hasta devolverla al aprisco del Buen Pastor”

Hoy por hoy la Familia Amigoniana consagrada en vida y acción apostólica en llevar la buena nueva de Jesús al estilo del padre Luis Amigó a todos los necesitados, pequeños y marginados para devolverlos al justo y recto camino.

Nos motiva el gran amor por una sociedad que cada día más necesita el acompañamiento misericordioso que tantos jóvenes y sus familias necesitan, tenemos el llamado de la misión que compartimos con las Congregaciones de Religiosos y Hermanas Terciarias Capuchinas, también llamados Amigonianos.

Estamos seguros de que el padre Luis Amigó desde el cielo acompaña nuestro peregrinar en el hoy de la historia y nos exhorta a continuar extendiendo su carisma allí donde nuestros hermanos más lo necesitan, así vamos más allá.