El papel indispensable de los cristianos laicos en la ¨Polis¨

Los cristianos laicos constituyen la inmensa mayoría del santo pueblo de Dios, en el que todos los bautizados comparten la misma dignidad, la común vocación a la santidad, la única fe, esperanza y caridad, la corresponsabilidad por la misión de la Iglesia. Son más del 80% los bautizados católicos en América Latina, dentro de muy diversos círculos concéntricos de comunión y adhesión. Están definidos por la novedad del bautismo, según la modalidad de la ¨Índole secular¨.

Si la iglesia en cuanto tal no le corresponde reducir su misión política, a los cristianos laicos les compete primordialmente vivir su bautismo, crecer en el Señor, dar testimonio de la fecundidad transformadora y constructora del Evangelio, su riqueza de humanidad nueva, en los entramados de la propia vida personal familiar, laboral y política. Si toda la misión de la Iglesia tiene una dimensión secular, por la lógica de la encarnación – estar en el mundo sin ser del mundo, para la salvación del mundo -, esa ¨índole secular¨ se realiza en modo prioritario y fundamental por medio de los cristianos laicos. A ellos les corresponde impregnar de espíritu cristiano las leyes, las costumbres, las estructuras y ambientes de convivencia en la ¨polis¨. Su contribución singular e indelegable es la de participar en las responsabilidades ciudadanas, en la dialéctica democrática, para transformar el mundo según el Evangelio de Cristo.

A los 50 años de la conclusión del Concilio Vaticano II, las preciosas y siempre actuales enseñanzas de las Constituciones conciliares, especialmente en el eje de la Lumen Gentium y de la Gandium et Spes, con su complemento del decreto Apostolicam Actuositatem, así como de la Exhortación apostóca post-sindonal bristifidelesm laici, han ayudado a profundizar en su dignidad bautismal, identidad cristiana, participación en el sacerdocio, regalidad y profecía de Cristo, plena membresía en la Iglesia, cuya contribución singular a la evangelización es ordenar y transformarlas estructuras de la convivencia social en camino a la plena manifestación del reino de Dios.

El Papa Francisco a través del documento: EL INDISPENSABLE COMPROMISO DE LOS LAICOS EN LA VIDA PÚBLICA DE LOS PAÍSES LATINOAMERICANOS. Pontificia Comisión para América latina, hace énfasis con respecto al papel indispensable de los Cristianos Laicos en la Polis”,  e inspirado por la Gracia del Espíritu Santo en su misión de la extensión del Reino de Cristo, exhorta a los Laicos a colaborar con esta misión rescatando el papel protagónico que tienen a través de las  funciones que se reciben con  el Bautizo: Sacerdote, Rey y Profeta.

Fray Luis Amigó fundamentó toda su doctrina apostólica en el  deseo ardiente: Id en busca de la oveja perdida siendo este lema el centro de la labor apostólica de los Laicos y Cooperadores Amigonianos, es por ello que estamos en total  alineación con la exhortación que el Papa Francisco realiza. En estos términos    la vocación de los Laicos y Cooperadores Amigonianos se centra en la búsqueda del Reino de DIOS y esa búsqueda se traduce en construcción del mismo, a través de acciones concretas en sus realidades temporales que no son más que los contextos familiares, laborales, sociales, políticos, económicos, culturales en los que está inmerso.

El laico y el Cooperador Amigoniano debe propender por ser sal y luz en el mundo, evangelio vivo que dignifique a través de su sentir actuar y pensar la presencia de Cristo en él y los que los rodean, por eso  debemos realizar acciones concretas que se traducen en buscar con su ejemplo la Santificación de la familia a la que pertenece, La conversión y santidad de sus entornos inmediatos: vecinos, trabajo, grupos de acción y así traspasar las dimensiones sociales, culturales y políticas con el cumplimiento de los mandatos Divinos que se centran en el amor al prójimo como Jesús lo enseño que no es más que ir en búsqueda de la oveja pérdida.

Es por ello que nuestra tarea como Laicos y Cooperadores debe ser en todo momento, aprender del maestro a desgastarnos por el otro, a hacernos prójimos, hermanos, humanos a ejemplo de las Hermanas Terciarias Capuchinas y los Religiosos Terciarios Capuchinos. Como decía el Padre Luis Amigó: más vale desgastarse por los demás que oxidarse por uno mismo.