Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional

Con Padre Luis Amigó hacia la celebración del Sínodo 2018

Proponiéndose como tema para el XV Sínodo “Los jóvenes, la fe y el  discernimiento vocacional”, la Iglesia reafirma su inquietud por la realidad juvenil no solo considerándola en términos sociológicos, sino poniendo su atención en la condición personal del joven de hoy y en su relación con la fe y el proyecto de su vida.

En el Documento preparatorio se afirma “la Iglesia quiere reiterar su deseo de encontrar, acompañar y cuidar de todos los jóvenes, sin excepción. No podemos ni queremos abandonarlos a las soledades y a las exclusiones a las que el mundo les expone. Que su vida sea experiencia buena, que no se pierdan en los caminos de la violencia o de la muerte, que la desilusión no los aprisione en la alienación: todo esto no puede dejar de ser motivo de gran preocupación para quien ha sido generado a la vida y a la fe y sabe que ha recibido un gran don.” (Doc. Prep. XV Sin., Cap. II).

Estas palabras expresan la sentida y urgente inquietud de la Iglesia por los jóvenes y nosotros Amigonianos, en fuerza de nuestro carisma, la compartimos profundamente.

El Sínodo habla sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional” como tres realidades inseparables. Como Amigonianos llamados a vivir según el espíritu del Padre Amigó y mantener viva su misión entre las nuevas generaciones, estamos convencidos de que la fe es un tesoro y un gran recurso para quien ha sufrido heridas y recorre caminos de dolor y, por eso, en nuestros proyectos educativos y de integración o reintegración  de nuestros jóvenes en la sociedad, no podemos descuidar el anuncio de la fe, el cuidado de su crecimiento en la fe y el acompañamiento en su camino de búsqueda vocacional. A tal propósito recordamos que el Padre Luis, en la que llamamos “Carta testamento” y él dirigió a sus dos congregaciones, dice que, en el educación de los jóvenes, tenemos que hacer sí que conozcan al Señor para que, conociéndole le amen y le sirvan (cf. OCLA 1831). Y el Sínodo nos confirma en esta tarea esencial de nuestra vida cristiana.

Retomando una frase de un Documento sobre la Pastoral vocacional, podemos afirmar que, doquiera, “la pastoral vocacional es la vocación de la pastoral” (cf. NVNE 26b) y que a lo largo del proceso de fe que proponemos a nuestros jóvenes, habrá que provocar en ellos la pregunta sobre su futuro y la búsqueda del camino que Dios tiene trazado para ellos porque solo emprendiéndolo llegarán a vivir una existencia verdaderamente serena. Quizá no sea fácil hacerlo con jóvenes que en su vida han sufrido y están desorientados pero no podemos olvidar que los caminos de dolor y oscuridad pueden transformarse en caminos de sanación y de luz y esto es el primero y último fin de nuestra misión Amigoniana.

Hna. Cecilia Pasquini TC