Misión compartida

En este año que ahora termina se ha hablado mucho sobre misión compartida, pero para ello primero es necesario compartir Espiritualidad. Es necesario que como Familia Amigoniana no sólo compartamos el trabajo o algunas actividades, sino que compartamos el “Espíritu Amigoniano” un estilo de sentir y pensar, de vivir la vida cuyo centro es la misericordia y el amor al prójimo.

A partir del espíritu Amigoniano que compartimos llegamos a opciones de fe y a una espiritualidad vivida y comunicada, de ahí precisamente surge la Misión. En varios textos legados por el padre Luis Amigó podemos inferir de forma sintética y precisa la  invitación que se nos hace a nosotros los laicos para entablar una comunión más profunda con las comunidades y grupos más vulnerables de la sociedad.

Teniendo en todo caso un amor preferente por los jóvenes que mayores dificultades presentan y que podamos sostener diálogos fratarnos y sinceros cargados de caridad, paciencia y dulzura al mejor estilo de los Amigonianos.  La espiritualidad heredada del padre Luis Amigó da la posibilidad de vivir la vida desde lo cotidiano y la entrega diaria en los diferentes apostolados en los que nos deselvolvemos los diferentes grupos de la Familia Amigoniana a nivel planetario. Así vamos más allá.