Su vestidura, la humildad

     Siguiendo la táctica propuesta en el Combate espiritual –que, como se ha dejado dicho en la 1ª ficha, fue el libro que marcó el itinerario seguido por nuestro Padre Fundador en su personal crecimiento humano y espiritual– lo primordial es tomar conciencia de la propia condición de creatura, dejando así espacio, con actitud humilde, al protagonismo de Dios en la personal historia de salvación.

     Desde esa perspectiva, la humildad es el fundamento primero y más esencial de todo crecimiento, humano y espiritual a un tiempo.

     Por otra parte, la humildad –cristianamente entendida– está íntimamente hermanada con una pobreza, que implica desapropio, no sólo del tener, sino fundamentalmente del ser, como exaltara el apóstol Pablo en la persona misma de Cristo. Leer al respecto y reflexionar: 2 Co. 8, 1-9 y Filp. 2, 6-8. Leer también: Mt. 5, 3 y 20, 28; Lc. 22, 24-27 y Jn. 13, 12-17.

    Francisco de Asís –seguidor fiel del Evangelio “sin glosa”– constituyó precisamente la identificación con la humildad-pobreza de Cristo como el principal distintivo de la minoridad que él quiso para sí y para sus seguidores. Pueden consultarse: 1Regla 6, 3; 9, 1-5 y 17; 5-9 y 14; 2 Regla 5, 4; 6, 2-3; 12, 4; Admonición 4; 2 Celano, 18, 140 y 148, y Leyenda de Perusa, 9.

    Nuestro Padre Fundador, por su parte –siguiendo el mensaje del evangelio tras las huellas de Francisco y aleccionado además por el mencionado Combate espiritual– exaltó en sus escritos a la humildad, como fundamento de toda virtud y a la pobreza, como verdadera cátedra de humildad.

(Meditar, entre otros muchos textos de OCLA: 256-257. 956. 959. 966-967. 1018. 1195. 1232. 1234. 1313. 1832 y 1920).

    Su pensamiento sobre la humildad-pobreza se vio refrendado con creces en su vida diaria, en la que la humildad fue –como bellamente cantara Lauzurica en su escrito– su verdadera vestidura. Los testimonios de los testigos a este respecto fueron abundantes y tan elocuentes como los que aquí se traen para la reflexión personal y comunitaria1:

  • Sumario Ad 92, p. 125.
  • Sumario Ad 101, p. 113.
  • Sumario Ad 112, p. 126-127.
  • Sumario Ad 116, p. 70, 226, 253.
  • Sumario Ad 122, p. 40-41, 52-53, 88, 98, 119, 128, 152, 186, 237, 247, 254.
  • Sumario Ad 124, p. 41, 53, 88, 98-99, 119-120, 129, 162-163, 186-187, 192, 219, 237, 247-248, 254.
  • Sumario Ad 49, p. 282, 332, 367, 392, 416.

De cara a la propia reflexión personal y en vistas también a la puesta en común, se propone el siguiente cuestionario:

  1. ¿De los textos bíblicos reflexionados, cuál te ha impactado de manera particular? ¿Por qué?
  2. Comenta el mensaje que te han dejado los textos franciscanos propuestos. ¿Cuál de ellos ha llamado particularmente tu atención? Puedes comentar tu respuesta.
  3. ¿Entre los textos leídos de OCLA, con que dos te quedarías particularmente? ¿Puedes resumir brevemente el mensaje que te han aportado?
  4. ¿Entre los testimonios meditados sobre la humildad-pobreza de nuestro Padre Fundador, cuáles son las dos que te han impactado más particularmente? ¿Por qué?
  5. A raíz de todo lo reflexionado sobre el tema que nos ocupa, elabora una pequeña síntesis –no más de tres renglones– sobre la fisonomía humano-espiritual de nuestro Padre Fundador desde la perspectiva de la humildad.

1 Las páginas que se anotan aquí tras cada una de las declaraciones testificales corresponden a la paginación de la edición minor de la Positio sobre las virttudes del P. Luis Amigó, publicada en Madrid en 1990.