Al Obispo de Segorbe

Al Obispo de Segorbe

Firme, columna de tu gran Francisco

Recibiste el cayado de Pastor

Apacentando numeroso aprisco.

Y enseñando la senda del amor.

Lumbre celeste en la tiniebla oscura

Ungiste con a gracia al pescador

I con voces de paz y de ternura

Supiste hacerlo esclavo del Señor.

Al pensar de la Iglesia en tus destinos,

Mirando el esplendor de su virtud,

Iniciaste con hábitos divinos

Generosa hermandad de Capuchinos

Ofreciendo salvar la juventud.