Con el padre Luis hacia el Sínodo 2018

Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional (3) 

La llamada a la alegría del amor y la fe

“La vocación a la alegría del amor es el llamado fundamental que Dios pone en el corazón de  cada joven para que su existencia pueda dar fruto”.

Con esta frase, el Documento preparatorio al Sínodo 2018 sobre el tema “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”, nos recuerda que la común vocación de cada hombre es la alegría y, en concreto, la alegría del amor. En estas palabras oímos el eco de lo que Padre Luis escribió en una de sus exhortaciones pastorales: “Creado el hombre por Dios para ser eternamente feliz gozando de El en el cielo, ha de ser necesariamente tanto más dichoso mientras dura su destino en este mundo cuanto más unido viva a su Dios y mayor seguridad tenga de alcanzar su bienaventuranza eterna…” (cf. OCLA 478) y “… la fe es la que hace feliz al hombre en este mundo(cf. OCLA 986).

Con estas palabras, Padre Luis recuerda al hombre que, en su camino hacia la meta de la felicidad, juega un papel esencial su unión con Dios que, a su vez, brota de la fe.

Él da una interesante definición de la fe afirmando que ella es un homenaje de nuestro espíritu, que somete el hombre a la autoridad de Dios, para creer las verdades que Él nos revela, y de nuestro corazón para poner en práctica sus divinos preceptos” (Cf OCLA 987) y pone en evidencia que la fe implica  necesariamente una actitud humilde para someterse a Aquel que es el Creador y Señor, creyendo lo que revela y poniendo en práctica lo que él nos indica.

Dios se nos revela en su Palabra, continuo anuncio del Amor de Dios para el hombre, un amor que “quiso hacer participantes de ello a infinidad de seres que creó”, (cf. OCLA 333) y, como dice el Documento preparatorio,  la fe permite al hombre “descubrir su llamada al amor y le asegura que este amor es digno de confianza porque está fundado en la fidelidad de Dios que es más fuerte que todas nuestras debilidades”.

Como Amigonianos a quienes se ha confiado la delicada tarea de acompañar a los jóvenes en su proceso de crecimiento, sabemos que el amor llena el corazón del hombre de alegría, esperanza y entusiasmo y procuramos que todo nuestro trabajo educativo sea animado desde estos valores. Estas palabras que ponen en evidencia la estrecha relación entre amor y fe, nos exhortan a retomar esta enseñanza de nuestro venerable Padre Luis y a fortalecer la fe que sostiene nuestro planteamiento educativo.

Es así importante reafirmar nuestra adhesión personal a Dios para ofrecer a nuestros jóvenes el don que nosotros mismos hemos recibido y así acompañarlos a lo largo de su camino, ayudándoles a afrontar sus debilidades y las dificultades de la vida y sosteniéndolos en el manejo de sus libertades.

Nota: los textos en cursiva son del Documento preparatorio al Sínodo 2018