Fray Luis Amigó

Efeméride Amigoniana – 25 años de venerabilidad del padre Luis Amigó Religioso, Fundador y Obispo

Un hijo de la Huerta

El próximo 13 de Junio  de 2017 estaremos festejando los 25 años de haber sido reconocido por la Iglesia el padre Luis Amigó como Venerable. Pero, ¿quién es José María Amigó, más conocido por Luis Amigó? ¿Cuál, su vida y su obra? ¿Cuál, su carisma? Alguien escribió que el siglo XIX español generó las suficientes lacras sociales como para que no faltase tema a la novela realista ni fundadores de congregaciones religiosas destinadas a remediarlas. Y no le faltaba razón. Pues bien, en el número de fundadores, sin duda alguna, hay que mencionar al ya Venerable Luis Amigó y Ferrer. José María Amigó nace el 17 de octubre de 1854 en Masamagrell, Valencia.

Es el tercero de siete hermanos, hijos de un acreditado notario de Puçol.A éste le gustaba el juego de las cartas, razón por la que más de una vez hubo de librar la piel por pies. Don Gaspar, quien recibió una sólida formación en el Colegio de Nobles San Pablo de Valencia, educa a su hijo José María en una academia particular primero. Y luego, durante ocho años, José María cursa latín y humanidades, filosofía y primero de teología en el Seminario Conciliar de la Ciudad del Turia.

Desgraciadamente antes de concluir sus estudios queda huérfano de padre y madre. Su hermano mayor se halla ausente, por lo que queda al frente de sus hermanas, dos de las cuales menores que él. Por otra parte en aquel tiempo no se conocen religiosos en España desde el lejano año de 1835, el año de la exclaustración. Y, no obstante, la llamada a la religión no cesa de golpear a su puerta. ¿Qué hacer en tales circunstancias? Fiel a la llamada divina, consulta su vocación con el jesuita padre Llopart.

Deja a don Francisco Pérez Montejano, sacerdote, al cuidado de sus hermanas. Y, la madrugada del Sábado Santo de 1874, se embarca para la ciudad francesa de Cettè e ingresa en los Capuchinos de Bayona. Y en Bayona transcurre el noviciado y recibe, durante casi tres años, ese carisma y espiritualidad tan característicos de la rica tradición franciscana. José María Amigó, que en la toma de hábito recibe el nombre de Luis de Masamagrell, los asume e integra en una personalidad armónica y en una forma peculiar de vivir el evangelio en el seguimiento literal de Cristo Crucificado. Abraza un estilo de vida pobre, itinerante, en fraternidad y minoridad. Y, obviamente, presenta siempre un talante gozoso y de profunda veneración a quien, como su Padre Francisco de Asís, llama el señor Papa y a sus representantes.