Transformación digital

Son varias las instituciones Amigoniana que ante la crisis que vive el mundo han tenido que asumir los retos que plantea la enseñanza en casa a través de la internet, suponiendo para la vida de nuestros educandos cambios de gran envergadura y para las instituciones retos de digitalización de contenidos y de interconectividad que eliminen las barreras geográficas, espaciales y de tecnología que supongan un beneficio educativo y de aprendizaje.

Conscientes de su potencial, cada vez son más los ámbitos que están apostando por esta tendencia digital. El Instituto Juan XXIII de Buenaventura, la Universidad Católica Luis Amigó, El Colegio Luis Amigó, entre otros. Han visto la necesidad de asumir la transformación digital en las aulas. Estas son algunas de las preguntas que hemos tenido que abordar ¿Cómo se está aplicando la digitalización en el ámbito educativo y qué beneficios puede llegar a aportar a la enseñanza en el futuro.

Es evidente que sectores como la educación requieren renovarse constantemente y servirse de los últimos avances tecnológicos que hagan frente a la evolución continua, porque al fin y al cabo es el motor que está formando e impulsando a los ciudadanos del futuro.

Poco tienen que ver las aulas de antaño con la enseñanza actual, que se apoya en la digitalización y en el concepto IoT para mejorar los programas educativos, la impartición de las clases o la interacción de los profesores con los alumnos.

Los beneficios no se dejan esperar se traducen rápidamente en mejoras en el propio aprendizaje. Y es que, además de acercar los conocimientos al alumno, esta tecnología contribuye a reforzar la seguridad de las propias instituciones educativas y a agilizar su gestión. Por otro lado, la transformación digital posibilita que los centros puedan hacer un seguimiento más pormenorizado tanto del equipo docente como de los propios alumnos. Así se obtiene un mayor control y una mejor resolución de posibles problemas. Por último, la interconectividad que propicia la digitalización hace que el flujo de comunicación entre profesores y alumnos sea constante. Y no solo a través del correo electrónico, sino de chats, videoconferencias, plataformas colaborativas, etc.

Gracias a las instituciones que nos han compartido esta práctica de apropiación tecnológica para hacerle frente a la problemática de desescolarización y cuarentena obligatoria.